Un cliente con una indexada ve cómo su factura sube un mes sin que el mercado diario se haya movido tanto. Otro, con precio fijo, recibe una carta de su comercializadora hablando de "costes de operación del sistema". En los dos casos el protagonista son los servicios de ajuste, conocidos como SSAA, un concepto que hace unos años apenas aparecía en una comparativa y que hoy puede decidir qué oferta sale más cara.
Qué son los servicios de ajuste
El mercado diario y los mercados intradiarios casan la oferta y la demanda de energía, pero el resultado no siempre es físicamente viable. La red tiene límites, la tensión y la frecuencia hay que mantenerlas dentro de rango y la generación real nunca coincide al 100 % con la programada. Los servicios de ajuste son los mecanismos con los que el operador corrige esa diferencia. Los principales son:
- Restricciones técnicas. Se resuelven límites de la red (sobrecargas, control de tensión, estabilidad). El operador modifica el programa resultante del mercado y paga a los generadores que suben o bajan producción según las ofertas que hayan presentado.
- Reserva de regulación secundaria. Es la banda de potencia que se mantiene disponible para corregir automáticamente desequilibrios entre generación y demanda. Se paga por tener la reserva, además de por la energía que luego se use.
- Regulación terciaria. Es una reserva de activación manual, más lenta que la secundaria, que el operador asigna por mínimo coste.
- Gestión de desvíos. Es el balance fino entre lo programado y lo que realmente ocurre.
- Otros. Entre ellos, el servicio de respuesta activa de la demanda (SRAD), que aparece de forma separada en los balances de REE.
Todo esto lo gestiona Red Eléctrica de España en su papel de operador del sistema. REE identifica qué medidas hacen falta para garantizar la seguridad, pero no fija el precio de la mayor parte de lo que se paga: en las restricciones técnicas la energía se retribuye según las ofertas de los agentes (principalmente generadores) bajo un esquema pay as bid.
Por qué su coste ha subido
Según la nota de REE del 23 de julio de 2026, el coste de las restricciones técnicas, la partida más grande, ha pasado de 724 millones de euros en 2021 a 3.347 millones en 2025:
| Año | Coste de restricciones técnicas (M€) |
|---|---|
| 2021 | 724 |
| 2022 | 1.104 |
| 2023 | 1.751 |
| 2024 | 2.057 |
| 2025 | 3.347 |
REE atribuye la tendencia a la transformación del mix, con mucha renovable concentrada en determinadas zonas, que obliga a intervenir más. Un dato útil para entender el salto de 2025: la energía programada por restricciones creció un 47 % y su coste un 63 %, porque el precio al que los generadores ofertaron fue unas 2,5 veces el del mercado diario. Es decir, no solo se movió más energía, también salió más cara.
El apagón del 28 de abril de 2025 y la operación reforzada
Tras el apagón peninsular del 28 de abril de 2025, REE reforzó la programación del sistema para dar más seguridad al control de tensión, lo que se conoce como operación o programación reforzada. A petición de REE, la CNMC aprobó cambios temporales en varios procedimientos de operación y los ha ido prorrogando. Aquí conviene no mezclar causas: el propio REE precisa que en 2025 la operación reforzada solo supuso una parte menor del coste total de las restricciones técnicas. El grueso del encarecimiento viene de una tendencia anterior al apagón, aunque el apagón la aceleró y la volvió visible para las comercializadoras.
En 2026 la tendencia sigue: REE ha seguido publicando datos provisionales de servicios de ajuste al alza respecto a 2025. Las cifras definitivas de cada mes están en ESIOS, y conviene consultarlas antes de dar un importe a un cliente.
REE sostiene que los servicios de ajuste forman parte del coste de la energía y no un sobrecoste, mientras que algunos observatorios del sector los presentan como sobrecoste. Para la asesoría la discusión de fondo importa menos que una pregunta práctica: quién asume esa partida en cada contrato.
Cómo llega al cliente: fijas frente a indexadas
Los SSAA se liquidan a través del sistema y la comercializadora los soporta en su coste de energía. La diferencia está en lo que el contrato permite hacer con él.
Precio fijo
En una fija la comercializadora fija un precio de energía y asume el riesgo de que el coste de ajuste varíe durante la vigencia. Eso es lo que sostuvo la CNMC en su acuerdo CNS/DE/502/25, de 23 de junio de 2025: el coste de los servicios de ajuste no puede considerarse un componente regulado, por lo que trasladarlo a un cliente con precio fijo antes de que termine o se prorrogue el contrato no es acorde con esa modalidad. La nota de la CNMC se refiere a los consumidores con contrato a precio fijo y no aclara si el criterio alcanza a contratos de empresa. En un contrato B2B, lo que cuenta es lo que diga el clausulado firmado.
Conviene comprobar en el contrato cómo gestiona la comercializadora ese riesgo: si lo tiene incluido en el precio de la oferta, si se reserva repercutirlo o si reajusta el precio en la renovación.
Precio indexado
En una indexada el precio se compone de una referencia de mercado más una serie de términos. Los SSAA pueden aparecer de dos maneras:
- Incluidos en el término fijo, que absorbe un coste medio estimado. Es más previsible, pero el margen de la comercializadora puede esconder la estimación.
- Trasladados como pass-through, como un concepto adicional en la fórmula que se factura al coste real, en €/MWh, cada mes. Aquí el cliente asume la variación.
La segunda fórmula es transparente, pero obliga a presupuestar un coste variable que en 2025 y 2026 ha subido con claridad.
Qué debe mirar la asesoría al comparar
- Si la oferta incluye SSAA o los traslada. Pedirlo por escrito. Dos indexadas con el mismo margen no son comparables si una incluye los ajustes y la otra los factura aparte.
- Si hay tope. Algunas ofertas pueden limitar el coste repercutido en €/MWh o lo cierran para el periodo de contrato. Comprobar el importe, el periodo al que aplica y si el tope cubre todos los periodos P1 a P6.
- Cómo se calcula el concepto. Sobre qué energía se aplica y en qué periodos. Cambia el importe final.
- Cláusula de modificación de precio. Revisar qué se entiende por componente regulado y qué margen se reserva la comercializadora para variar el precio.
- Renovaciones. Una fija que renueva puede traer un precio nuevo con el coste de ajuste ya incorporado. Comparar contra el precio actual, no contra el firmado.
- Una prueba con consumo real. Simular con la curva de carga del cliente, no con un consumo medio, porque el coste repercutido varía mes a mes.
Ejemplo ilustrativo, con números inventados: una industria de 1.000 MWh/año a la que se le repercuten 10 €/MWh paga 10.000 € al año por este concepto. Si otra oferta lo incluye en un término fijo que sube el precio base 6 €/MWh, esa segunda cuesta 6.000 €, pero con riesgo cero. A 20 €/MWh de ajuste, el pass-through sale por 20.000 €. La oferta "más barata" depende de en qué escenario se compare, y esa decisión es del cliente.
En PriceVault las tarifas guardan si incluyen los SSAA o los trasladan, de modo que el comparador y el cálculo de la oferta más eficiente trabajen sobre bases iguales.
Fuentes
- Red Eléctrica (Redeia), nota de prensa del 23 de julio de 2026 sobre medidas para reducir el uso y el coste de las restricciones técnicas: ree.es
- CNMC, nota de prensa del 23 de junio de 2025 sobre contratos a precio fijo (acuerdo CNS/DE/502/25): cnmc.es
- CNMC, nota de prensa del 4 de diciembre de 2025 sobre la prórroga de las medidas temporales en los procedimientos de operación: cnmc.es
- CNMC, nota del 20 de enero de 2026 sobre la modificación temporal de los P.O. 3.1, 3.2 y 7.2: cnmc.es